El 16 de diciembre de 2009 se hizo historia en el Distrito Federal. Se aprobaron los matrimonios entre personas del mismo sexo así como la adopción a parejas gay. La verdad es que el tema está muy exprimido y ya se ha hablado demasiado de él pero nunca queda de más analizar un poco la situación en el contexto de nuestro país.
Vivimos en un país donde la iglesia sigue teniendo un papel importantísimo en la sociedad, y si esta se pronuncia en contra del aborto, de la eutanasia y del matrimonio gay es seguro que una gran parte de la población mexicana va a seguir al pastorcito como fiel borreguito.
Si la iglesia dice que coger es malo la gente lo repetirá, si la iglesia dice que masturbarse es malo la gente dirá que es malo; si la iglesia dice que votar por la izquierda contribuye a adorar a Satanas la gente le cree; pero lo peor es que la gente sigue viviendo como se le da la gana, pero buscando guardar las apariencias y siendo hipócrita. Esto es muy grave pues la iglesia al hacer comentarios como el que los matrimonios homosexuales atentan contra Dios y que los gays no vamos a entrar al cielo solo fomentan un clima de intolerancia y de violencia. Imaginen con el poder que tiene la Santa Iglesia de lavar cerebros y de mover a las masas que pasaría si de repente el cardenal dijera: “Haz patria, mata un joto”, se desataría un clima de violencia espantoso.
Si al rechazo y a la intolerancia de la iglesia (y no solo la católica sino también la protestante y sus múltiples ramas) le sumamos el que tenemos autoridades incompetentes y homofóbicas (que te pueden arrestar si se les da la gana por solo ir tomado de la mano de tu pareja en la vía pública) tenemos un caldo de cultivo tremendo para generar violencia contra la comunidad LGBT.
Dejando de lado cuestiones morales y religiosas, es preciso destacar que los matrimonios gay vienen a traer una gran cantidad de ventajas para el que es probablemente el grupo vulnerable más discriminado del país.
- Vamos a poder tener una base legal que avale nuestro matrimonio, nuestra unión.
- Accedemos a todos los derechos de los matrimonios heterosexuales; entre los que destacan el seguro médico, cobros de seguros, créditos conjuntos, etc.
- Se expande la definición de familia, aceptando que el estándar mama-papa-hijos ya ha dejado de ser el pilar social y que hay muchos tipos de familias igual de importantes.
- Creo que el más importante es que con los matrimonios gay se da un paso adelante para fortalecer las relaciones de tolerancia y respeto entre los seres humanos, promoviendo la igualdad sin importar la orientación sexual.
Es por eso que ahora voy a enunciar los más grandes mitos (o llámenlos pendejadas su así quieren)
- Los gays son mañosos por que quieren: en realidad nadie es gay por que así quiera, si bien no hay un consenso sobre si la homosexualidad es genética o si es “activada” por una serie de factores sociales no existe ninguna persona heterosexual que de la noche a la mañana se halla convertido en homosexual.
- Los gays solo se dan en familias descompuestas: eso no es cierto, existen familias completamente estables que han procreado hijos gays, el vivir en una familia desintegrada no es factor detonante para la homosexualidad.
- Los gays fueron abusados sexualmente en su infancia: igual que el punto anterior, no es un factor que detone la homosexualidad, la mayoría de los gays nunca han sido abusados sexualmente y han crecido en entornos sanos.
- La homosexualidad es una enfermedad contagiosa o un trastorno mental: este es uno de los mitos más estúpidos de la homosexualidad, la homosexualidad es de carácter individual y sobre todo NO ES UNA ENFERMEDAD. Tanto la asociación de psiquiatría de Estados Unidos como la Organización Mundial de la Salud reconocen que la homosexualidad no es ningún trastorno ni mucho menos una enfermedad, no afecta la capacidad cognitiva ni social ni tampoco limita el crecimiento personal de los “afectados”.
- La homosexualidad es antinatural. Si tomamos en cuenta que todo lo que pasa en la naturaleza es natural, entonces podemos abordar este punto desde dos enfoques. El primero es que la homosexualidad es antinatural por que el hombre y la mujer cumplen la función reproductiva; si nos evocamos a esto el sexo por placer también es antinatural, pues no cumple con el fin de la procreación, también el usar preservativos o masturbarte. Incluso si tratamos de imitar lo que vemos en la naturaleza nos veríamos en una barbarie espantosa, pues en la naturaleza el canibalismo, el incesto, la poligamia, el matar por matar se da de manera heterogénea en muchas especies.
- La homosexualidad es un invento del hombre. Esto no es cierto, chimpancés, delfines, pingüinos y un sinnúmero de especies del reino animal practican la homosexualidad. El caso de los pingüinos es en especial interesante, pues si son gays mantienen a su pareja del mismo sexo durante toda la vida.
- La homosexualidad tiene cura. Otro de los más grandes mitos, la homosexualidad no es una enfermedad ni tampoco un trastorno, por lo que no puede curarse. Si bien existen asociaciones que prometen curar la homosexualidad, sus tratamientos se basan en terapias de aversión. Consisten en recetar numerosos medicamentos para controlar la ansiedad en conjunto con “terapias reconstructivas” donde muestran pornografía asociada a cosas terribles como ultraviolencia o cosas repulsivas, esto provoca aversión no solo a las relaciones homosexuales sino al sexo en general. Las personas que se someten a estos tratamientos cuentan con un alto grado de suicidios.
Como pueden ver hay muchos mitos sobre la homosexualidad y la Iglesia no ayuda mucho a desvanecerlos con su comportamiento intolerante. Debemos aprender a aceptar que todos en este mundo somos diferentes, y que segregándonos y discriminándonos no vamos a llegar a ningún lado. Solo les recuerdo que las más grandes matanzas y guerras en el mundo ha sido causadas por la intolerancia.
¡Salut!





